viernes, 24 de noviembre de 2017

NACIONALISTAS Y LIBERALES

Considero la ideología liberal contraria al interés nacional. Aunque muestren puntos comunes en las bases de sus postulados y orígenes, a la postre ambas terminaron divergiendo en sus aplicaciones prácticas en la vida de los pueblos.

El liberalismo es una filosofía política que defiende la libertad individual y la iniciativa privada, limitando la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural. Surgió en el siglo XVIII y fue adoptando diferencias evolutivas en el tiempo hasta transformarse en neoliberalismo, cuyos defensores apoyan la liberación de la economía, el libre comercio en general y la reducción del gasto público y del intervencionismo del Estado en favor del sector privado. Sobre esta doctrina se fundamenta el estado de derecho, la democracia representativa y la división de poderes.

El nacionalismo surge a fines del siglo XVIII también, junto al concepto de Nación, colocando ideológicamente a la nación cómo único referente identitario dentro de una comunidad política. Defiende el derecho de los pueblos a su independencia y soberanía política, a resistir la opresión y la obligación de luchar contra el dominio extranjeroParte de dos principios: el de soberanía nacional, por el que la Nación es la única base legítima para el Estado; y el de nacionalidad, por el que cada nación debe formar su propio Estado, cuyas fronteras deben coincidir con las de la nación. En lo económico -premisa esencial a considerar en el bienestar de los pueblos- se opone a los mecanismos de dependencia, sosteniendo la necesidad de que los sectores y empresas básicas de la economía permanezcan en manos de capitales nacionales, muchas veces estatales, cuando el sector privado no está en condiciones.

El economista y político rumano, Manoilescu, considera que la ganancia capitalista es una cuestión superficial, cuando el beneficio del Estado y la Nación es decisivo. Él, promueve la producción no regida por el principio de la ganancia y que aporta pérdidas; por lo tanto, solo puede ser llevada a cabo por el Estado que la considere útil para el país, por algunas razones como: posesión nacionalizada de todas la riquezas naturales, de ciertas ramas de la industria, medios de transporte, bancos, etc, así como del usufructo de ellas; política arancelaria y comercio exterior dirigida a promover exportaciones y limitar las importaciones mediante gran variedad de recursos de todo tipo; prácticas dirigidas a promover la producción nacional -industria, agricultura, servicios- mediante subsidio directo, descargas fiscales, compra de productos agrícolas, etc.

Desglosar hasta lo más fino las diferencias técnicas de ambas doctrinas, implicaría un trabajo mucho mas arduo que esta síntesis de opinión -por supuesto basada en trabajos múltiples-. Pero, en el contexto de una comunidad que pretende ser organizada e impulsar un desarrollo sostenido -cultural y económicamente-, está en nosotros decidir si deseamos vivir en una Nación o en un conglomerado.





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